sábado, 18 de junio de 2016

Estancia jesuítica de Colonia Caroya

Origen de la estancia

En el año 1616 los jesuitas adquirieron la estancia de Caroya o Caroyapa, que significó el primer establecimiento rural que tuvieron los jesuitas en Córdoba,y está ubicada en el límite oeste de la localidad de Colonia Caroya, a 44 km. al norte de la ciudad de Córdoba. El motivo de esta adquisición fue abastecer y mantener el colegio que estaba en Córdoba (que después con el tiempo se transforma en universidad y da origen al Monserrat), esta estancia fue utilizada exclusivamente por los estudiantes del Convictorio de Monserrat, recibía a sus alumnos, quienes pasaban sus vacaciones en este establecimiento y se iniciaban en los trabajos rurales. A demás como todas las adquisiciones jesuitas, otro de sus motivos fue la evangelización.
Plano de las estancias jesuíticas en Córdoba



Expulsión de los Jesuitas


En Julio de 1767 el rey de España decide expulsar a la Orden de la Compañía de Jesús, hasta el día de hoy se desconocen sus motivos, pero se puede suponer que debido a que los jesuitas lograron una convivencia muy buena, riquezas muy buenas, y una buena educación, eso le hizo temer al rey la posibilidad de que se independizaran y  perdiera este territorio. La estancia de Caroya pasó a ser dirigida por la Junta de Temporalidades. Posteriormente y hasta 1807, se delegó la administración del predio a los Franciscanos, quienes también se hicieron cargo del manejo del Monserrat, cuyos alumnos seguían pasando allí sus vacaciones. 
Caroya pasó a vivir los frenéticos tiempos de las luchas por la Independencia. Luego del 25 de Mayo de 1810, las Provincias Unidas debieron enfrentar con escasos recursos las sacrificadas y costosas batallas para la expulsión final de los realistas.
Quedaron funcionando fábricas de fusiles en Tucumán y Buenos Aires y se había instalando en la capital cordobesa una fábrica de pólvora. Pero sin duda hacía falta un establecimiento productor de armas blancas que aprovisionara fundamentalmente de los sables y las bayonetas que el Ejército del Norte necesitaba. Diversas circunstancias motivaron a que dicha fábrica se instalara definitivamente en Caroya, por ejemplo su estratégica ubicación próxima al Camino Real al Alto Perú. 
En 1814, se le incorporaron numerosas refacciones al primitivo casco de la estancia, el ala norte de dos plantas con torres para vigilancia. Se instalaron las fraguas para elaborar los aceros destinados a las armas de los héroes de la Independencia. 
Finalmente, a comienzos de 1816, el gobierno central ordenó el cierre de la fábrica de armas blancas en Caroya.
Al aquietarse los tiempos de guerras, Caroya volvió a funcionar como albergue de vacaciones para los alumnos del Monserrat.
En Mayo de 1870, llegó a Córdoba el ferrocarril. 
Cuando en 1874 Nicolás de Avellaneda asumió la presidencia de la Nación, Argentina era un país muy despoblado, con muchos territorios que podían convertir en productivos. Al mismo tiempo en Europa se estaba atravesando un momento de grandes crisis, económicas, de salud, de vivienda. Argentina le ofrece a a Europa terrenos, herramientas, casas, todo lo necesario para trabajar y vivir. En 1876 fue sancionada la ley que mandaba a crear, entre otras, la Colonia en los campos de Caroya. En marzo de 1878 llegaron los primeros colonos de Caroya, fueron alrededor de 300, la mayoría provenientes de la región de Friuli en Italia. La realidad fue que al llegar ninguna de las promesas se había cumplido, se encontraron con que no había absolutamente nada. Por lo tanto provisoria mente se establecieron en la estancia de Caroya hasta que se les asignaran sus parcelas y construyeran sus viviendas. Así, la Casa de Caroya fue testigo de los primeros tiempos de estos laboriosos extranjeros que levantarían la actual población de Colonia Caroya.
A comienzos del siglo XX, la casona entró en un oscuro período, en el que incluso fue ocupada por intrusos ilegales que la tomaron como vivienda. En 1941, fue declarada monumento histórico nacional, y en 1965 el gobierno expropió esta propiedad. El 29 de enero de 2000, la estancia de Colonia Caroya fue declarada monumento histórico provincial.

Principales actividades económicas

Las principales actividades económicas que se desarrollaron los jesuitas en esta estancia eran rurales, entre ellas se destacaban la producción fruti-hortícola y la cría de ganado ovino(del que obtenían lana, para la producción textil), vacuno (del que obtenían carnes y cueros), caballar y mular, este último era el más importante ya que las mulas al ser animales de carga eran vendidas al Alto Perú y de ahí obtenían mayores riquezas. Otras practicas que se desarrollaban en la estancia de Caroya eran actividades de molienda y textil. A demás esta estancia se utilizaba como albergue de vacaciones para los alumnos del Monserrat. 

Grupos sociales

Los grupos sociales que vivían en la estancia de Caroya eran: 
  • los blancos: eran los padres jesuitas y los europeos.
  • los indígenas: al principio realizaban la mano de obra, pero debido a que estos eran débiles y morían a temprana edad, decidieron convivir con ellos sin hacerlos trabajar.
  • los negros: eran los esclavos africanos llevados por algunos europeos de forma ilegal para obligarlos a trabajar con violencia. No obstante que los jesuitas decidieron tomar la mano de obra esclava, pero sin ejercer violencia sobre ellos. 
  • Luego, de la mezcla de los primeros, nacieron los criollos, mestizos y mulatos.

Características arquitectónicas

La estancia está construida con un estilo arquitectónico llamado estilo barroco americano, ya que sus construcciones representan a los pueblos originarios.
Está estructurada alrededor de un patio central. El claustro está conformado por diez habitaciones, con muebles y objetos de diversas épocas, y en la capilla, que data del siglo XVII, se encuentra la imagen de la Virgen de Monserrat.
Como todas las estancias, tenía un tajamar, un molino, un horno de cal, un obraje, y en la casa principal tenía un cementerio y una capilla.
A demás esta estancia forma parte  de Camino Real del Alto Perú, que unía Córdoba con el Alto Perú, por el que transitaba gente, mercaderías, riquezas, etc.
Su construcción es en muros de adobe, piedra de cantera y ladrillos. Mampostería mixta de piedra y ladrillo. Mortero de barro, cal y arena. Cubiertas de madera de algarrobo y otras maderas, bovedillas y tejas españolas. Los pisos son de ladrillos y baldosas criollas. Casi toda la carpintería es de algarrobo.

"Patrimonio Cultural de la Humanidad"

En el año 2000 la Unesco declara la estancia de Colonia Caroya, junto con todas las demás estancias de Córdoba "Patrimonio Cultural de la Humanidad" porque reconoce todo el valor histórico, cultural y arquitectónico que los jesuitas legaron a la gente de Córdoba y América: la evangelización, la educación, la universidad,las estancias que trabajaban para mantener la universidad. Todo este conjunto de cosas es valorado por la Unesco y deciden protegerlo y cuidarlo.

Galería entorno al patio interior de la casa